¿Para quién diseñamos?

Fotografía de la web de Creative Mornings.

Fotografía de la web de Creative Mornings.

Esta tarde escuchaba las palabras de Jennifer Daniel en Creative Mornings San Francisco, en la que se desmarcaba del discurso hegemónico y autocomplaciente del ecosistema del diseño. Vivimos inmersos en el auge de las agencias de diseño –IDEO, Fjord…–, del design thinking y del diseño como el nuevo potenciador del crecimiento –algunos se atreven a decir sostenible– de las empresas.

¿Estamos sobredimensionando el alcance del diseño? ¿Sabemos de qué hablamos cuando decimos diseño?

A Jennifer Daniel le preocupa que los diseñadores nos tomemos a nosotros mismos demasiado en serio y no seamos capaces de ver más allá de las pantallas de nuestros MacBooks y iPhones y que aspiremos a ser artífices del cambio a través de esas pantallas y sin saber muy bien qué cambiamos; eso sí, artífices.

Es peligroso vivir en una burbuja en la que amplificamos el impacto de nuestro trabajo y no vemos las consecuencias que este tiene más allá de sus efectos inmediatos en las cuentas de resultados de la empresa a la que servimos. Es legítimo querer cambiar las cosas; es incluso legítimo querer hacer de esa voluntad nuestro trabajo; a la vez, es imprescindible trabajar nuestra empatía y nuestro sentido crítico para evaluar a quién benefician nuestras acciones y qué deberíamos estar haciendo, más allá de pregonar lo bueno que es el Diseño.

Como cualquier herramienta o disciplina, el diseño no es intrínsecamente bueno o malo; lo que diseñamos sí puede tener un efecto definitivo en la vida de la gente y esto debería estar presente en nuestra cabeza. Muchas veces, a pesar de definirnos como diseñadores, nos olvidamos de colocar al ser humano en el centro de nuestro trabajo; otras veces decimos que lo hacemos porque tenemos a nuestros “usuarios” en el centro de la estrategia, pero a fin de cuentas hacemos diseño centrado en el beneficio (de la empresa). Asumirlo es un primer paso para vivir mejor con nosotros mismos y, paso a paso, tomar medidas para usar nuestras aptitudes en beneficio de aquello en lo que creemos, teniendo en cuenta las consecuencias de nuestra acciones.


La charla completa de Jennifer Daniel puede verse aquí.

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