Mobile first

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Como en tantos sectores, en el diseño web no faltan modas, nuevas metodologías cada temporada y evangelistas de las últimas teorías. Muchas de esas nuevas maneras de hacer son refritos con nombres bonitos —y sus correspondientes nuevos puestos de trabajo— de antiguas metodologías, rescatadas de otros o incluso del mismo sector.

Hace unos años la fiebre creciente del tráfico móvil dejó de lado la “web líquida” y dio paso al responsive design y enseguida los profesionales ya abogaban por la creación mobile first, definición no siempre clara. Yo era uno de los defensores de esa práctica a la hora de plantear la jerarquía de contenidos en una página, por motivos que expondré más adelante.

Mobile first, ¿y después?

Normalmente, hacemos antes lo primero y lo segundo (y tercero, etc.) acaba siendo una mera adaptación de lo inicial. Ahora que la metodología de crear antes para móvil ha llegado a las grandes marcas, nos encontramos cada vez más con webs cuya versión escritorio parece beber demasiado de su versión móvil y no aprovecha como antes las posibilidades y el espacio que una pantalla más grande puede aportar. ¿Dónde está el punto de equilibrio?

Además, el concepto mobile first no siempre se refiere a lo mismo: ¿hablamos de empezar a plantear nuestro producto o servicio para móviles para luego plasmarlo en escritorio? ¿Cuál es el alcance de este planteamiento? ¿Lanzamos primero la versión móvil y luego ampliamos a escritorio? Si hablamos solo de prototipados y wireframes o mockups, puede tener sentido; sin embargo, en muchos negocios no tiene pies ni cabeza lanzar una versión móvil sin plantear primero la herramienta en escritorio. ¿Dónde está tu público? ¿Qué buscan en cada momento? Además, no siempre es deseable mostrar a nuestros clientes un wireframe en móvil y esperar que entiendan todo lo que queremos transmitir.

No olvidemos el contexto

Una página web es una herramienta, un canal o una plataforma para presentar contenidos con una finalidad: comunicar ideas, entretener, convencer, vender… Dentro de estas finalidades globales, cada sección de ese site ofrece diversas funcionalidades que permiten a los usuarios completar tareas concretas.

En este punto entra en juego el contexto: no todas las tareas tendrán la misma prioridad en todos los momentos ni todo el contenido será percibido de la misma forma según el contexto o el tamaño de la pantalla. ¿Percibo de la misma forma un catálogo de mochilas si estoy viajando en metro –usando mi móvil, inquieto y con poca cobertura– o si estoy en mi sofá–usando mi tablet, después de cenar y con la televisión de fondo–? Seguramente en la primera situación estoy buscando una manera de recordar o guardar para más tarde uno de los artículos de la lista y en la segunda estoy buscando una excusa para comprarme tal mochila y vivir esas aventuras que tanto disfrutan los personajes de las fotografías a toda pantalla.

Cada proyecto es un mundo

Como avanzaba antes, he tenido buenos resultados en proyectos en los que he aplicado una metodología mobile first. Sin embargo, hay proyectos que se me resisten a ese dictado y que también acaban funcionando bastante bien.

En particular, se saca muchísimo provecho de la metodología mobile first en procesos complejos, en casos en los que el usuario tiene que realizar varios pasos para realizar una tarea con éxito. El hecho de empezar por el móvil destapa que, en un proceso con varios pasos, una sola página no es un solo paso, sino que solemos aglutinar varios pasos en una misma pantalla para intentar dar sensación de rapidez. Empezar por el móvil clarifica el flujo y aflora soluciones que antes no se nos ocurrían por estar anclados a la pantalla única. Cosas asumidas como ciertas son de repente puestas en causa porque en un móvil puedes realizar menos tareas por pantalla (entre otras cosas, porque la pantalla no permite incluir tantas posibilidades). ¿Es lo mismo colocar un código de descuento al inicio o al final de la compra? ¿Qué ganas con una u otra opción? Si empiezas planteando tu proyecto en desktop, puede que ni se te coloque esta cuestión porque no has planteado tu checkout como una sucesión de pasos, sino como una pantalla con varias opciones.

En otros proyectos seguramente no tiene tanto sentido plantear esta metodología. Si tu proyecto es un software de soporte a equipos que trabajan todo el día delante del ordenador, ¿tiene sentido empezar a construir tu herramienta para móviles? ¿Podrás desplegar correctamente todas sus funcionalidades? Probablemente será más óptimo empezar a desarrollar el producto para su entorno principal y, más tarde, ver qué provecho puedes sacar a la movilidad, teniendo además, feedback de los usuarios.

Lo más importante es no perder nunca de vista el objetivo principal del proyecto y las tareas que llevarán a cabo tus usuarios, en definitiva, el servicio que les ofrecerás.

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